Ayurveda

Una buena recomendación!

Si deseas beber algo con el almuerzo evita que éste sea frío, para que no apague el fuego de la digestión, o si deseas tomar algo frío (que no es aconsejable) procura que sea aproximadamente una hora antes de almorzar.Esto mas bien sirve para quienes quieren adelgazar no comiendo mucho, pues el frio antes de comer disminuye la digestión y no es natural.


Combinaciones incompatibles de alimentos:

sal + leche
aderezos con preservantes químicos
leche + cereales
leche + fruta (especialmente ácidas)
yogur cocinado o calentado
consumo de carne y / o pescado
bebidas calientes y frías uno después del otro
miel caliente
beber mucho bebidas frías durante la estación fría.

Hacer éstas combinaciones harán que sufras algún dolor estomacal, inclusive dolores de cabeza, para evitar esto ten precaución a la hora de mezclar los alimentos.

Información extraída del libro Fuego digestivo.









FUNCIONES NATURALES
Para crear y mantener un bienestar físico y mental, hay una regla superior: NUNCA SUPRIMA LAS FUNCIONES NATURALES DEL ORGANISMO. La gran mayoría de las enfermedades es por violar esta regla. "No vaya al baño durante la clase", esto no es política, es una regla. Traerá problemas físicos y mentales.
La única senda para la buena salud es la observancia del propio ser, prestando atención a todos los llamados de la naturaleza ¿Qué sucede cuando desatendemos estas indicaciones del cuerpo?
Reprimir la ORINA causa: dolor de la vejiga, inhabilidad para orinar, dolor de cabeza, dolor de los genitales, distensión de los músculos abdominales, enfermedades del sistema genito-urinario y confusión mental.
Retener la DEFECACIÓN causa: cólico intestinal, constipación, retención de heces y flatulencias, calambres, distensión abdominal, confusión, ansiedad, ira, fatiga, dolor abdominal, torpeza y somnolencia.
Detener la urgencia de VOMITAR causa: pruritis, anorexia, anemia, fiebre, dermatosis, nauseas e infecciones agudas.
Reprimir un ESTORNUDO causa: dolor de cabeza, parálisis facial, perdida de las percepciones sensoriales, migraña, rigidez y temblor facial.
Reprimir un ERUCTO causa: anorexia (perdida del apetito) desordenes del corazón y los pulmones, hipo, dispepsia, temblor.
Reprimir un BOSTEZO causa: espasmos musculares crónicos, contracciones, entumecimiento.
Ignorar los dolores del HAMBRE causa: debilidad, decoloración, dolor corporal, anorexia, demacradez, inconstancia.
No apagar la SED causa: fatiga, depresión, dolor cardíaco, sordera y resequedad en la garganta y la boca.
Reprimir las LAGRIMAS causa: inflamación crónica de las cavidades nasales, enfermedades de los ojos, desordenes cardíacos, anorexia y inconstancia.
Privarse de DORMIR causa: dolor corporal, enfermedades de la cabeza, letargo, bostezo, pesadez en los ojos.
No mantener PROFUNDA RESPIRACIÓN causa: desordenes cardíacos, tensión crónica del cuello y los músculos abdominales, tensión, ansiedad y estupefacción.

Extraído del libro Dhanvantari Ayurveda.





El ghee en el ayurveda

Ghee es la mantequilla clarificada, es decir, se le sacan las impurezas poniéndola a hervir a fuego bajo. Es un sustituto de la mantequilla. Remplaza al aceite cuando se va a cocinar.
Es un buen hidratante de la piel, así como un buen protector. También sirve en la piel para las quemaduras por el sol.
Es un buen lubricante para los ojos y un mejora la vista, por lo que se puede utilizar cada mañana directamente en lo ojos (se pone con un gotero en el lagrimal y se extiende parpadeando).
No aumenta de peso, aunque las personas obesas deben tomarlo con prudencia.
El Ghee equilibra los fluidos y residuos corporales (heces, orina y sudor).
Es un buen vehículo de transporte a nivel celular.
Aumenta el Agni o fuego de la digestión (ayuda en la digestión).
Mejora trastornos digestivos derivados de un pitta-dosha (termino de ayurveda) elevado como gastritis y úlceras.
Elimina el exceso de bilis.
Disminuye el estreñimiento. Sirve para disminuir la fiebre, dolor de oídos, dolor de cabeza.
Proporciona fuerza al cuerpo.
Aumenta la capacidad digestiva, favoreciendo la absorción y asimilación de los alimentos.
Favorece y potencia la memoria, la inteligencia y la percepción.






Ayurveda y el concepto del karma

Para entender y, en consecuencia, sacar provecho de la cien­cia de la vida, debe comprender primero bien el concepto de kar­ma. El proceso de evolución kármica no suele entenderse y por lo general se le interpreta de modo erróneo. Se toman con rigidez los resultados del karma previo y se adopta una actitud determi­nista con respecto a la vida presente. Valiéndose de la propia in­defensión ánte los resultados del karma pasado se manifiesta pa­sividad en las acciones (karma presente).
Nuestro estado y nuestra calidad de vida en este nacimiento dependen del karma que hemos acumulado en las vidas anterio­res. Algunos de los frutos de nuestras acciones los recogemos  en la misma vida, pero el balance final es lo que contará para la calidad ­ védica.
 La fructificación de lo acumulado en nuestro karma previo en términos de tiempo y espacio puede explicarse mejor tomando como ejemplo la gran variedad de árboles frutales. Imaginemos que quiere tener un huerto con diversos frutales. Lo primero que tiene que hacer es elegir el terreno de acuerdo con las condiciones climá­ticas que requieren las especies deseadas. Después comenzará a plantar tantas variedades como puedan crecer en estas condiciones. Imaginemos que cultiva bananos, mangos, lichis, naranjos, limone­ros, granados y guayavos. Cada uno de ellos dará fruto en momen­tos diferentes. Los limoneros, naranjos, granados, guayavos y bana­nos fructificarán al cabo de 2 a 5 años. El lichis puede que tarde diez años y el mango que plante estará destinado a sus hijos.
En nuestro ejemplo, no podrá haber cultivado en ese mismo huerto manzanos, cerezos ni ciruelos pues requieren un clima más fresco que los árboles citados. De manera similar, con el samskara resultante del karma de las vidas anteriores se encuen­tra usted en una situación específica y, por lo tanto, limitada, lo mismo que le sucedía en la elección de los árboles del ejemplo. Al igual que éstos dan fruto en épocas diferentes, de modo análo­go el karma de las vidas anteriores y el de esta vida fructifican en la ocasión apropiada y en el momento preciso. Imaginemos, por ejemplo, que en alguna de sus vidas anteriores usted causó daño o hirió a alguien, o que no devolvió un dinero robado. Las cir­cunstancias no permitirán un rápido encuentro con esa persona específica (algunas décadas de una vida o incluso varias vidas), al depender también del karma previo de dicha persona y de su desarrollo. Sin embargo, por extrañas que sean las circunstancias o raras las condiciones, el encuentro tiene lugar y se produce una constante compensación de esos desequilibrios.
Lo mismo que un árbol produce los frutos maduros cuando lle­ga su tiempo y un mango no dará naranjas, de forma similar el uni­verso es un sistema perfectamente organizado que coordina los su­cesos y los resultados del karma para que acontezcan en su mo­mento. Sin embargo, nuestra libertad radica en nuestro poder de discreción y nuestra voluntad. Podemos hacer que un buen karma atenúe los efectos de un mal karma del pasado para mejorar el fu­turo en esta vida y en próximas vidas. En el anterior ejemplo de los árboles frutales, somos como un hortelano, que con su esfuerzo y trabajo puede crear las condiciones adecuadas para obtener frutos de mejor calidad o que si es dejado recibirá frutos de peor calidad.
Como hortelanos o creadores de nuestro propio destino, no deberíamos quejarnos del terreno o de nuestro karmabhúmi, es decir, las circunstancias que ya tenemos. Con nuestro esfuerzo, voluntad y trabajo podemos hacer que florezca un desierto lo mismo que con ausencia de iniciativa, falta de entusiasmo y deja­dez podemos volvernos miserables, incluso en un jardín florido.
Debemos entender que si sufrimos, lo hemos provocado nosotros mismos y que si disfrutamos los placeres terrenales, gozamos de buena salud y tenemos abundantes recursos, estamos recogiendo también los frutos de nuestra propia cosecha. Todo lo que haga­mos en el presente es una preparación para la siguiente cosecha. Los actos buenos como amabilidad, compasión, amistad, etc. nunca se pierden; son como el abono para la tierra y fertilizan el terreno de la acción (karmabhúmi) para obtener una buena cose­cha. Análogamente, los malos actos como causar daño, matar, ro­bar, etc. vuelven estéril y duro el terreno de la acción. Preparan el camino para futuros sufrimientos.
Por medio de nuestro intelecto y nuestra capacidad de racio­cinio deberemos ser capaces de discriminar entre el karma bueno y el malo. Haciendo un buen karma en esta vida podemos atenuar los efectos de nuestro mal karma pasado. Pero al disfrutar los re­sultados de un buen karma del pasado debemos tener en cuenta que es como una bolsa de dinero, que si lo gastamos de manera indiscriminada se nos acabará. Sin embargo, si invertimos este «dinero» de manera sabia, recogeremos los beneficios. Si somos privilegiados debido a nuestro karma anterior, no debemos con­vertirnos en vanos, orueles, egoístas, irreflexivos e insensibles. Al contrario, hemos de ser modestos, generosos, amables y disci­plinados. Estas buenas cualidades deberemos conservarlas tam­bién en aquellos períodos de nuestra vida en que las cosas no nos vayan del todo bien. Hay que esforzarse en mitigar los efectos del karma anterior.

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